Inspiración

El año 2001 tuve la suerte de llegar a practicar yoga con Elisa Garrido Lecca, quién en ese entonces enseñaba (y sigue haciéndolo) Yoga Iyengar y “power yoga”. Aunque tuve algunas practicas en este último formato, fue con las clases de Yoga Iyengar que tuve “amor a primera vista”: tuve la suerte de conectarme y comprenderlo con facilidad, me encantaba que no se sudara (luego sabría que Guruji decía que con su método se “suda intelectualmente”) y tuve el privilegio de practicar con HS Arun quien era discípulo directo de BKS Iyengar cuando recién comenzaba.

Con los años me he ido dando cuenta, cada vez más, de la gran persona que era BKS Iyengar. Aunque no tuve el privilegio de conocerlo personalmente, el hecho de practicar la elaboración de su método, principalmente, y de tratar con sus alumnos (que han sido profesores míos) y los textos que me han dejado, van mostrándomelo como un genio: que logró conectar la enseñanza tradicional del yoga, modernizarla respetando íntegramente su contenido y masificándola. Mi vida ha mejorado notablemente practicando yoga y siguiendo la manera en que él lo hacía. Me siento un agraciado de haber compartido un mismo tiempo con una figura tan prominente en el yoga: conectar lo profundo del yoga con lo externo del cuerpo humano, acercar el yoga a todo público haciendo pruebas en sí mismo, desarrollar una forma de entender y aplicar el yoga a cada persona hablan de una persona de tremendo conocimiento y, lo más importante, de un corazón inmensamente generoso, ¡Gracias, Guruji!